en acción

Work in progress

mayo 27, 2015

Hay momentos en que los esfuerzos parecen no sumarse. Es como si faltara agarrar algunas celdas en la planilla de calculo, los totales siguen dando raros, poco. Me pasa seguido que me embarco en nuevos proyectos sin saber como se desarrollarán. Parezco no aprender que a veces las cosas tardan en aparecer y luego, aparecen de golpe. Hoy escribo esto después de una semana de largos dais de feria. La feria es un claro proyecto: Se arranca un par de meses antes a preparar y en un día se arma todo lo planificado y explota durante 5 / 6 días posteriores, y después, son las 12, nos convertimos en calabazas y de repente todo eso desaparece y el predio ferial es un desierto, lleno de cartones de desarme, por supuesto.

Hoy hacía el cierre de la feria, que siempre resulta más que positivo y pensaba en esto de como los proyectos tardan en verse, como manejar esa ansiedad. Una vez tuvimos un trabajo de más de 10.000 productos. Durante el primer mes de producción no vimos ni un solo producto (final) terminado. Y a los 2 meses teníamos 3000. Como pasamos de no tener ni uno a tener 3000, porque el producto era la suma de muchas partes que en su momento estaban perdidas entre proveedores o en proceso de fabricación.

El emprender es una gimnasia, el cuerpo se va acostumbrando a los trotes, la mente también. Me pareció interesante ver, una vez pasado todo el escándalo de la feria, como toda esa sumatoria de productos y acciones se cristalizaron en el día de la apertura y lo lejos que parecían un par de horas antes de armar el stand.

Me interesa re-pensar estos procesos porque son los que vivimos repitiendo cuando nos preponemos hacer algo distinto. Tenemos una idea, la presupuestamos, como bien dice mi <3 Alfredo Casero, y los osados, la ponemos en marcha. Los más organizados seseamos deadlines para ir viendo el progreso. Pero por más orden, por más procesos que tengamos, por más planillas, a veces, en el medio del día a día parece que no tenemos nada, cuando en realidad tenemos mucho en proceso. El famoso work in progress. Yo creo que todo es un work in progress, pero admito que a veces es cansador. ¿Cuándo se termina? ¿Cuando llegamos? ¿Ya llegamos a la India? ¿Ya? ¿Ya?

Para esta feria, por ejemplo, sabía que el 20 de mayo de 2015 a las 14.30 estaría armando el boliche, con o sin todas las cosas hechas, pero armando en fin, lo que tengo para mostrar, tratando de llevar el universo botonero por un rato a un pequeño stand de la Rural.  Y el pequeño universo eran llaveros con dibujos, frases que aludían a esos dibujos, postales con fotos de esos dibujos, murales de colores, muchos productos, eran frases, eran conceptos que fueron pensado y revisados hace meses. Todos estos artilugios y accesorios, 2 horas antes, en mi taller, parecían un lindo caos y no daban indicio de lo que iba a venir. Y apareció, funcionó.

Viéndolo hoy, es fácil pensar que estaba todo planeado pero la bendita ansiedad y el cansancio, después de tantos meses de planificación pueden pinchar cualquier globo sin siquiera haber sido inflado.

Por eso, hoy quería reflexionar sobre esto. Suelo pensar mucho en el valor de las cosas hechas, esto sería el valor de los “grados de hecho”, porque es ver como todas las partes darán en esa sumatoria, durante el camino. Yo soy experta divisora de partes, para no verlas juntas, para desesperarme de que algo va a faltar.  Pero creo también en mirar el tramo, en vez de camino, recorrido, la importancia de esa trayectoria para confiar que el resultado será como lo pensamos. Y no desesperar.

 

 

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En pleno transplante.

 

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Dispuestas en el stand.

 

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Celebrando la mención de espacio sustentable 🙂

 

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