en acción en viaje

Soltar y Saltar

agosto 12, 2015

Dar el salto antes tiene sus muchos vericuetos. Llegar a estar sentada hoy por embarcar un viaje de negocios a otro país no fue nada simple. Para los que lo ven de afuera, como una película, todos aquellos que cuando tropiezo me dicen que mire el “bigger picture” tal vez esto es toque tenía que pasar, pero para mi no era nada obvio. Y todavía no lo creo, del todo.

Hace 4 años estuve sentada en una salita del gran edificio de Cancillería de la Nación para mostrar nuestros productos y ver si tres desconocidos, para nosotros y para Greca, pensaban que podrían pasar la selección para ser considerados para una feria en Japón. Nos mirábamos las caras con Lucas, no entendíamos nada, claramente. Tuve consejos de una gran emprendedora que ya había viajado allí por mail, me hacía preguntas para que me haga a mi misma, para ver si estaba lista:

 

“¿Exportas? pero, posta, no a través de un primo hermano” – Sí, sí, mucho más formal… a 2 clientes que nunca volví a contactar y uno me compró las piezas en Buenos Aires, y no lo volví a contactar :S

“¿Tenés factura E?” – ¿What is la factura E ?

“¿Sabés a qué lugares te gustaría llegar, dónde querrías vender?” – más o menos… ahora de comparables, cadena o shops, FOB prices, CIF, DDP y demás siglas chinas en inglés mejor no ahondemos.

Y así seguían las preguntas y mi respuesta seguían siendo NO en la gran mayoría de los casos. Al día de hoy guardo ese mail en mis favoritos.

Después de este gracioso episodio, en el cual por suerte no llegamos a Japón, ni a la esquina, hubieron otros intentos fallidos. 3 a Nueva York, 2 a Brasil e inclusive hubo uno a Francia a Maison Objet a través de un pasante (sí, tuve un pasante francés, that happened) que nos metió en la convocatoria.  Algunos a través de la Fundación Exportar, que cuando le empecé a tomar un poco ganas empezó a achicar presupuesto y la última convocatoria en la que venía preparadísima se dio de baja a un mes de salir.

Pasaron muchas cosas en Greca aparte de las ferias y los fallidos viajes.  Tuve que reorganizarme. Tuve que aprender a soltar. Porque a veces para pensar para adelante, es necesario dejar algunas cosas atrás. Tan mal no estaba la japonesita que terminaba su libro hablando de como el orden exterior refleja y ayuda un orden interior. Con esto no quiero decir que quiero vaciar mi gran gran placard de experiencias de estos últimos años en emprendingland, sino todo lo contrario. Ordenarlas en un cuadernito, jerarquizarlas y a las que no estén funcionando, sí, anotarlas para recordarlas, no olvidarlas pero soltarlas.

Por eso este año, repasando mis objetivos, y teniendo en cuenta el último viaje suspendido de antemano y todo el camino que me propuse, todo lo que implicó reorganizarme y por lo que lo había hecho, me encontré en febrero con una feria por delante, sin apoyo, sin fundación, sin cancillería que me auspicie.

Y decidí saltar. Y fui a conocer esta gran feria, solita, sin mucha más preparación más que 10.000 mails mandados por día a todos los que me conocen. Y tuve muy buena recepción. Y por eso, hoy, 6 meses después estoy en la sala de per-embarque lista para el salto olímpico, uno que anoté en miles de planes de negocios con los que competí, que pensé tantas veces, que dudé y no me animé a dar.  Me estoy yendo a participar de la feria, a mostrar, a exponer mis productos. Y cuando uno hace lo es y viceversa, mostrar mis productos es también exponerme a mi. Algo tan básico como necesario. Y ahí, que algo (si no hay dios) te ayude a saltar, cuando camines por el trampolín, cuando vea el agua y piense en el impacto, cuando la altura desde arriba de la escalerilla se vea mucho más larga que desde abajo.

Para este salto, tengo la suerte de viajar con el librito bastante más lleno de anécdotas que si hubiera viajado en ese viaje a Japón, tengo la suerte de poder contestar positivamente a todas las preguntas de aquel mail y la gran suerte de encontrarme con los botones y caras entrañables y conocidas del otro lado, cuando ya esté flotando.

Ahí vamos.

À plus .

 

 

PS: Y qué mejor que volar con Frank.

 

 

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1 Comment

  • Reply Déjate Caer – La vida suculenta agosto 20, 2015 at 6:53 am

    […] para todo esto, si hace falta una inversión, pero creo que lo fundamental fue animarse. Fue saltar y antes soltar. Me resuena esa frase de lamentar en un año lo que no has comenzado hoy porque realmente este paso […]

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