en acción

About Loren

diciembre 10, 2015

La conocí a Loren un día en el CMD. Ya habíamos quedado seleccionados en IncuBA VII para el 2011 y me acuerdo que el CMD en ese momento era un páramo. Íbamos a ver estas inducciones a ver como seguía la cosa, porque en ese momento no entendíamos muy bien en lo que nos habíamos metido. Era verano, la ciudad vacía y este edificio surreal, tan increíble, tan lejano, y en ese entonces tan vacío me llenaba de expectativas, pero también de dudas. 

Esperando a entrar al auditorio, charlando, haciendo tiempo, Loren, sin conocerme, me contó que había estado en una reunión interesante para ofrecerle sus bolsas a los shops de aeropuertos. Le comenté que siempre me había interesado esa posibilidad, que me encantaría en algún momento ofrecer los míos. Sin dudarlo me dijo: Tal cual ! Lo tuyo va para eso ! Mira acá tengo la tarjeta de la flaca con la que me reuní, dale, sácale una foto. Ahí mismo se puso la tarjeta en la rodilla para sostenerla bien derechita y que yo le sacara la foto. Y que saliera linda la foto, la chequeó conmigo.

Marianela Hernandez no sabe ni quien soy, ni se imagina que recuerdo su nombre pero gracias a su tarjeta personal yo la conocí a Loren.

Un año después, día de lluvia y buen augurio, me encontré caminando por la ciudad. Pasaba por un momento complejo del long&winding emprendedor y algo me hizo llamar a Loren, que estaba, como siempre, reunida con Nat en su brillante showroom. Me hicieron chistes, nos reímos de mis preocupaciones. Compré unas flores, como para no desentonar con el glamour de las Totebags y caí con mis locuras a charlarlas y licuarlas en unos buenos mates pampeanos. Nos reíamos de todo, de la inundación, de mis flores en medio de la lluvia, del gigante y nuevo mate tallado de Nati, de los cheques a 8000 días, del descubierto, de los procesos, de la última novela de la tele. Daban ganas de seguir la redada en dulce de leche sabiendo que llegaba el día de comentarlo y charlarlo y entenderlo con ellas. Y se volvió costumbre, y así el showroom de Totebag fue para mí refugio en varias tormentas.

Y pasó el tiempo y las charlas se extendieron a encuentros, con el resto de las paraíso, a las ferias, a los cumpleaños. Se fue construyendo una gran amistad. Y en esos mates, en esos almuerzos, en esas risas hubieron ideas y, como somos nosotras, esas ideas se plasmaron en proyectos. Todo atravesado por una confianza que sale con pocos. Como me dijo una grande grande “Confiar en alguien es saber que al darte vuelta y que nadie dirá nada por detrás tuyo que te perjudique”. Y así fue que trabajamos con las Paraiso, así nos conocimos con Loren, así accionamos nuestros proyectos. Así se puso la tarjeta sobre el pantalón ese primer día que le hablé para no solo darme su contacto sino que me quedara linda la foto. Así nos conocimos.

Entre los objetivos que me plantee para este año, uno personal fue ser un nexo entre amistades. Algo que siempre siento que fui, pero que entendí más con gente como Loren. No me imaginé, porque uno no se imagina hasta adonde salen los objetivos, que este, siendo uno personal iba a cruzarse al lado de la acción.

Y de ahí surgió PAPAstudio, siendo un nexo entre gente en la que confiamos, amigas, queridas y el resultado es que hoy PAPAstudio tiene su nuevo hogar.

Gracias Marianela Hernandez, gracias PARAISO y gracias Loren.

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