en acción en viaje

Dabbawallas

marzo 9, 2016

Hoy viajamos 11 horas en micro. 5 de ida, al alba, para llegar a TATA motors. El imperio automotriz de TATA. Eran las 10 am y ya había desayunado y almorzado. La calidez de los TATAs le gano a la comida. Nos recibieron con un ramo de flores para cada uno. Recorrimos la fábrica : Disney. Y volvimos a tener nunca charla corta con uno de los encargados de sus últimos desarrollos. Por la tarde, conoceriamos una fábrica de especias. Como no llegábamos a tiempo, los TATAs nos prepararon un almuerzo para el viaje. Lo que no sabían era que el hotel también nos había provisto de almuerzo, que ya habíamos comido, pero tampoco sabían que los de la fabrica de especias nos recibirían con un almuerzo y que para evitar que nos diera hambre en el camino también nos habían mandado un encargado desde su planta a Tata para traernos viandas. Es decir 4 almuerzos en un día. Indian Hospitality. La fábrica de especias fue toda una experiencia sensorial. Olimos tantos sabores hasta llorar. La planta de Chile era un desafío para los ojos y las narices así como una belleza para admirar. Colores tan intensos como esos olores que nos corrieron del estornudo a las lágrimas. Una empresa familiar, guiada por el más jóven, acertado en su estrategia de los últimos años, generando un crecimiento impensado para los abuelos que mezclaban la masala en su casa, masala que el mIsmo empacó de chico cuando volvía del colegio. 
Igualmente la joyita del viaje fue ayer. 

Estuvimos recorriendo las ciudad, repartiendo comida con los Dabbawallas, una organización única en el mundo de reparto y recolección de viandas. Mágica e irrepetible fue la visita a estos personajes, así como su funcionamiento. Vienen todos del mismo lugar, comparten los mismos valores y trabajan hace más de 125 años haciendo este servicio. Servicio que ven como uno que hacen a otros y a la vez sienten como una vocación divina. Una empresa con propósito y religión detrás: imbatible. Valores sostenidos desde el hacer pero también desde el creer. Reminiscencias de Aravind y su vocación por devolverle la vista a millones en vez de curar perfectamente a pocos. Los Dabbawallas cobran entre 10 y 15 dólares por su servicio mensual. Lo usan todos, hasta el CFO de TATA a quien le entregamos su daba. La idea es que todos accedan, y sostienen el precio a fuerza de voluntad, creencias, servicio y horas de pedaleo. 

Hay tanto para aprender. 

Fotos : Fotos

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