en acción

Sororidad

enero 31, 2019

Qué trillada esa palabra. Qué zeitgeist. Qué figurita repetida.

Todo esto pensaba así de lejos la escuchaba y un día empecé a sentir en mis pies gente que me levanta. En mi espalda, caricias redondas de manos que me sienten y me miman. En mi pelo, manos que me peinan y hacen trenzas y rodetes y me cuentan un chiste al oído. En mis mejillas, dedos que me corren el pelo y me sacan entre risas, algunas lágrimas para afuera. Me hicieron reír, me hacen feliz.

Amigas, madres, hermanas de la vida, socias, todas acompañándome desde diferentes lugares, con sus distintas visiones todas, apuntando a que se proyecte de mi la misma luz. Todas queriéndome bien, pensándome feliz.

Me hacen estar entera, me sostuvieron, me escucharon. Fueron mis oídos cuando ya no quería escuchar nada, fueron mi espejo para ver cuán mal estaba.

Una me hizo verme y sentir que podía todo, que esta es mi vida y que valgo tanto que debía actuar. Otra nunca se cansó de escucharme, me hizo chistes, me llevó a pasear, me hizo reír y así acompaño una de las tardes más difíciles que tuve que procesar, así riéndonos, tomando café, comiendo tostadas. Otra me introdujo a un circo de nuevas genias que fueron mis confidentes, desde el desconocimiento y el amor total de las nuevas amistades. Otra me llevó de paseo por su país, me recorrió por todas sus rutas, me hizo vibrar merecimiento, brindar por mí y sacarme todo para afuera entre copas de vino, amigas, asados. Una más jovencita me sacó a bailar, ese primer fin de semana, toda flaca sin comer una semana, salimos de negro y nos hicimos las lindas volviendo a esas rutinas de hace años perdidas por bares y karaokes neoyorkinos. Una me escuchó los primeros llantos, de esa primera mañana, y desde lejos, sin hablar hace tiempo me levantó ese peso que tenía, recordándome cuanto había hecho ya. Todas me escucharon, comprendieron. No me juzgaron. Fueron fuerza, fueron alegría, fueron llanto, fueron palmadita. Fueron ENORMES. Fueron hermanas.

Y fueron años de tenerlas cerca, de acompañarlas, de escucharlas para encontrarme hoy con la suerte de rodearme de este gran amor y sentir como todo todo todo vuelve. Si la vida no me dio una hermana de sangre, este año me dio todas.

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