en acción

La bandera del prototipado

marzo 13, 2019

Puede ser que sea repetitiva, pero hace poco tuve una capacitación para oradores en la que se cansaron de decir que si queremos que la idea llegue hay que repetirla, muchas muchas veces. La importancia del hacer y probar y equivocarse y recalcular.

Esta semana estuvimos implementando un programa para chicos de 15 a 16 años en escuelas, colegios y liceos de la región con Unplastify. Arrancamos con Uruguay, seguiremos con Chile y por último estaremos en Argentina. Participarán 9 instituciones educativas, privadas y públicas, de distintos lugares.

Este programa lo empezamos a idear con Tati en septiembre, allá en las primeras conversaciones que tuvimos con diferentes referentes del tema educativo. Fuimos metiéndonos más y más en la idea, desarrollándola, compartiéndola con gente que nos podía ampliar la mirada y finalmente ayer, salió a la luz. Con muchos defectos, con imperfecciones, con aciertos, con ventajas pero sobretodo con mucho mucho amor.

Hoy temrinamos la implementación en Uruguay, y eso que charlamos pensamos y nos hizo reír varias noches de insomnio y cansancio hoy llegó a más de 1200 chicos en Uruguay y va por Chile y Argentina en breve.

En el equipo del Desafío Unplastify tenemos el lujo de contar con la participación de 2 personas claves, aparte de la Capi y yo: Ona Casal y Maca Botta. Ona, siendo la jovennnn del grupo, con todo su increíble expertise en plásticos y como evitarlos y su visión fresca de la adolescencia aporta una realidad mucho más cercana a nuestros participantes y nos hace de interlocutora validísima para hablarles. Maca es la red social de Uruguay en una persona y activa lo que se proponga. Gracias a su inmensa red es que conseguimos rápidamente tener un desembarco asegurado en las instituciones que nos recibieron.

Equipazo si los hay, para hacer realidad una idea. A esta idea la llevamos adelante con la ley del Minimum Viable Product como estandarte y siempre machacando con la bandera del prototipado. Pero esto no quita que la hayamos pensado desde sus inicios en profundidades cercanas a las que Tati supo navegar en el océano.

La Capitana lidera y lleva adelante el equipo y el proyecto, mi rol como Navegadora es más de ver todo lo que viene, pensar holísticamente como se debe ir moviendo el barco, como acercarnos, en este caso a la isla de los chicos. Y más allá de este rol, en casi todo lo que hago, mi rol es el de bajar y decir vamos para adelante, avancemos y machacar con el valor de las cosas hechas.

Y así es que las cosas van saliendo y van pasando de la idea a lo concreto.

De eso hablé y escribí muchas veces, hoy mi reflexión pasa por el costo de todo esto.

Con Maca discutimos por qué elegimos hacer lo que hacemos, como soportamos lanzar con tantas cosas sueltas y también con tanto esfuerzo. Maca, accionadora y perfeccionista, maneja exigencia en todo lo que hace y da talleres hace siglos, con su excelencia, su calidez y su marca personal como garantía de una buena experiencia. Siendo estos 3 talleres los primeros que dábamos, siempre supimos que habría mucho lugar para mejorar.

Creo que elegimos hacerlo así porque hay que avanzar, hay que hacer y luego mejorar, recalcular y volver a arrancar. Prototipar, mejora continua y todo eso, pero lejos del papelito y del canvas y en práctica y de verdad. Talleres para inspirar a chicos a desplastificar. Educar, invitar a repensar. Todavía hay mucho lugar para mejorar e inspirar en esto, obviamente que tendríamos mucho para aprender y cambiar.

En esta forma de trabajar, de prueba y error, entendemos que el tiempo que nos insume y el beneficio por hacerlo hoy no son correlativos. Somos todas mujeres ocupadas, con proyectos que llevar adelante, exigentes

¿Y entonces por qué lo hacemos?

¿Y qué pasa con el estrés?

Tati, por ejemplo, hoy terminaba el último taller y tenía que salir volando a México.

¿Y vale la pena tanto estrés, tanta corrida, entendiendo que hay tanto para mejorar? ¿No era mejor hacerlo más adelante, más pensado?

Mi respuesta siempre es que prefiero lanzar y probar. Y después mejorar. Construir siempre sobre el hacer. Y la corrida, se justifica y funciona solamente cuando atrás hay un propósito.

La reflexión de toda esta charla era ser agradecidas de hacernos el tiempo para correr por algo en lo que creemos. Hoy hay 1500 chicos que saben un poco más de esta problemática de plásticos y dejamos la semilla de que piensen en elegir algo mejor para el planeta en el momento de consumir o no descartables.

Eso vale, lo que aprendimos de todos ellos vale. La experiencia del lanzamiento y desembarco vale. Todo para hacerlo crecer y multiplicar el programa a futuro.

Y el estrés vale, cuando hay algo más importante detrás. Que no pasa solo por el plástico sino por trabajar en conjunto, unir países, pensar global, colaborar y enseñar todas estas mismas ideas de hacer, de gestionar proyectos, de equivocarse y repensar para impactar a chicos de entre 15 y 16 años con la excusa de desplastificar.

Maca, quien escribe, Ona y Tati : el DRIMTIM de Unplastify en Uruguay #elmejorpais

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